Sobre migración. Hacemos un llamado a favor del cambio de las políticas que han llevado a la militarización de la frontera y la criminalización de los y las migrantes. Aquellas políticas han generado una crisis humanitaria sin precedentes, impulsada por niveles de deportaciones y encarcelamiento de los migrantes sin precedentes. Además, estas políticas también han causado incalculables daños al medio ambiente. Hacemos un llamado por la proteccion de la dignidad de cada ser humano, especialmentede las personas que son desplazadas por la violencia y huyen a los Estados Unidos en búsqueda de proteccion y de una vida mejor.
Diagnóstico binacional
México es un país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes. Su posición geopolítica respecto de los EEUU constituye uno de los factores que más influyen en su política migratoria. Los migrantes se han convertido en una de las poblaciones más afectadas por la violencia. Con la militarización de la frontera estadounidense, hemos visto el cruce de rutas entre migrantes y crimen organizado. Estas violaciones ocurren, en ocasiones, en colusión con diversos agentes y funcionarios públicos en México. Cifras no oficiales estiman el flujo migratorio en 400 mil personas anuales.
Cada año, hasta 20,000 migrantes, la mayoría de Centroamérica, son secuestrados—algunos torturados, violados o incluso asesinados—por grupos de delincuencia organizada. Demasiado a menudo, estos crímenes son ayudados o apoyados por oficiales migratorios y agentes de seguridad mexicanos corruptos. Se calcula que existen 11.5 millones de inmigrantes indocumentados en EEUU. La mayoría son mexicanos (6.8 millones), seguidos por salvadoreños (660,000 personas).
En el lado estadounidense de la frontera, grupos no gubernamentales han documentado miles de casos no sancionados de abuso y malos tratos a migrantes en la custodia de autoridades de EEUU. En este caso, la respuesta urgentemente necesaria es más rendición de cuentas, tanto criminalmente como administrativamente, de los funcionarios públicos, en ambos gobiernos, que están involucrados de una manera u otra en el abuso de los migrantes. Los migrantes también se están enfrentando prácticas de deportación de EEUU que hacen daño innecesario. Rutinariamente, familias son separadas por políticas que envían a la gente a la prisión federal por el –crimen- de estar en EEUU sin permiso, o por políticas que repatrían personas a ciudades a cientos de millas de donde fueron detenidas. A veces, estas “repatriaciones laterales” envían migrantes a ciudades conflictivas en la frontera mexicana, donde pueden volverse presas de—o ser reclutados por—grupos criminales que poseen un control de facto sobre el área.
La migración no es una amenaza. Existe una reducción marcada en los cruces migratorios. Aunque no podemos saber cuántos migrantes tratan de cruzar la frontera hacia EEUU cada año, sí sabemos cuántos detiene la Patrulla Fronteriza. Desde el 2005, el número ha caído en un 61%, a niveles que no habían sido vistos desde la presidencia de Richard Nixon. Incluso cuando la cantidad total de migrantes ha disminuido, la cantidad de restos humanos encontrados en el desierto de Arizona y alrededores se mantiene terriblemente alta. Además, la situación de los inmigrantes indocumentados en EEUU es muy alarmante. Son sujetos a muchas injusticias incluyendo abusos laborales, fraude, tráfico humano, esclavitud moderna (laboral y sexual), discriminación, violencia y condiciones de vida y trabajo deficientes.
Aunque México ha sufrido más de 70,000 asesinatos relacionados con la delincuencia organizada desde el 2007, la violencia no está derramándose a EEUU. Una de razones tiene que ver con la conducta de las organizaciones traficantes mexicanas: actúan para evitar incidentes en el lado estadounidense de la frontera que puedan detonar el cierre oficial de los puertos de entrada por los cuales la mayoría de las drogas pasa.
Después de una histórica escalada de seguridad por parte de EEUU, un nuevo aumento en el dinero, los muros, y los agentes desplegados es innecesario. Las amenazas que existen no los justifican, y sus efectos secundarios—entre ellos el severo costo humanitario para los migrantes—van en aumento. Es urgente que Washington vea la escalada de seguridad en la frontera como una política del pasado y no como una dirección para el presente o el futuro. El torbellino de la escalada de seguridad puede terminar ahora. En cambio, los gobiernos de EEUU y México deben hacer una pausa, reconsiderar sus posturas y tomar los pasos necesarios para hacer que la frontera de mayor actividad del mundo sea más eficiente, humana y gobernada bajo el estado de derecho por el resto del siglo 21.
FUENTES: Fabián Sánchez Matus, “Secuestro y extorsión a migrantes por parte del crimen organizado” en Los Derechos Humanos de las personas migrantes en México, estudios de caso para promover su respeto y defensa, México, CIDE, 2011. / Adam Isacson and Maureen Meyer. Beyond the Border Buildup Security and Migrants along the U.S.-Mexico Border. Resumen ejecutivo, WOLA, April 2012.
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