Sobre la política de ayuda exterior. Hacemos un llamado para que el gobierno de los Estados Unidos cambie su enfoque de guerra por un enfoque de seguridad y desarrollo humano que fortalezca el tejido social de Mexico; y con ello suspenda el financiamiento a las fuerzas armadas de México. La “responsabilidad compartida” tiene que empezar con el respeto mutuo y que cada país cumpla con sus respectivas leyes nacionales.
Diagnóstico binacional
La estrategia de seguridad regional de EE.UU. que se aplica en México tiene dos puntos de origen importantes: la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, que inició un profundo proceso de integración económica regional, en particular entre Estados Unidos y México, y la Doctrina de Seguridad Nacional, establecida por el ex presidente George W. Bush después de los ataques de 11 de septiembre.
La actual ayuda del gobierno de Estados Unidos a México se concentra en la promoción de su estrategia de seguridad regional, de la cual nuestro país es pieza clave. Su principal elemento es la llamada “Iniciativa Mérida” que se conoce por su enfoque en acciones contra el tráfico de drogas, a pesar de que es un plan de seguridad regional más amplio “contra el narcotráfico, contra el terrorismo y para la seguridad fronteriza”.
A raíz de los ataques de 2001, el gobierno de Bush lanzó una estrategia global de seguridad basada en la idea de que la hegemonía global por parte de los Estados Unidos sería el mejor modelo para eliminar amenazas y garantizar la paz. Con esto se implementaron acciones unilaterales, golpes preventivos y restricciones a las libertades civiles como manera de enfrentar su problema de seguridad. En este contexto de la evolución de la política exterior de EE.UU. se presentó la Iniciativa Mérida también llamada Plan México por sus similitudes al Plan Colombia- en octubre de 2007.
La versión oficial es que nació como respuesta a una solicitud que hizo el Presidente Calderón en la ciudad de Mérida (de aquí el nombre) para ayuda con la guerra contra el narcotráfico. Por lo expuesto arriba, existen muchos indicios de que los objetivos de la Iniciativa ya formaban parte de la estrategia de EEUU en la región mucho antes de la solicitud por parte del gobierno mexicano y que el gobierno de EE.UU. jugó un papel protagónico en la promoción del modelo de guerra contra el narcotráfico con la participación directa de EE.UU. que ahora ha cobrado mas de 60,000 vidas.
El proyecto de Bush llamado Iniciativa Mérida fue originalmente propuesto para tres años (2008-‐2011). El gobierno de Barack Obama lo ha extendido indefinidamente y todos los años ha solicitado al Congreso cantidades multimillonarios para su financiamiento, los cuales han sido asignados con pocos cambios.
Algunas características de la Iniciativa Mérida:
- Desde el año fiscal 2012 no hay apoyo militar en la Iniciativa Mérida, casi toda la asistencia militar (96%) fue en los primeros tres años de asistencia. Ni la Casa Blanca en su propuesta ni la Cámara de Diputados especificaron montos totales de asistencia para 2013.
- La mayor parte de los fondos a México está destinada directamente a la guerra contra el narcotráfico—sobre todo asistencia militar/policiaca en forma de equipo y entrenamiento con los objetivos de desmantelar los cárteles, confiscar cargamentos de droga destinados al mercado estadounidense, y detener o matar a capos.
- Con el gobierno de Obama y frente a la crítica del original carácter militar del plan, en un intento de fortalecer la Iniciativa, el gobierno estadounidense anunció cuatro pilares:
- Desmantelar grupos criminales organizados
- Fortalecer instituciones
- Construir una frontera del siglo 21
- Construir comunidades fuertes y resistentes
Preocupaciones sobre el apoyo militar:
Fuera de la asistencia de EE.UU. a México a través de la Iniciativa Mérida, ha habido un aumento de la cooperación del Pentágono con las fuerzas armadas mexicanas. Para el año fiscal de 2012, el apoyo directo e indirecto del Departamento de Defensa (DOD) a los militares mexicanos podría ser más que $75.5 millones. El apoyo militar de EE.UU. para las fuerzas armadas de México refuerza y apoya el papel inadecuado y peligroso del Ejército y Fuerza Aérea Nacional (SEDENA) y las fuerzas navales (SEMAR) en tareas de la aplicación de la ley. Desplegar los militares no puede ser un sustituto para la construcción de las fuerzas policiales que luchan contra la delincuencia con la confianza y la cooperación de los ciudadanos mexicanos. Nos preocupa la asistencia del DOD a México porque no está sujeta a las mismas condiciones de derechos humanos que los fondos de la Iniciativa Mérida. Más aun, contrario a los fondos del Departamento del Estado, hay muy poca manera de saber la naturaleza precisa de la ayuda del Pentágono para México y sus operaciones en el país. El Pentágono no tiene que entregar al Congreso solicitudes que especifican ciertos países y por esto, es difícil rastrear el apoyo militar de EE.UU. a México. Más allá de la falta de transparencia, estamos preocupados por las noticias que el Departamento de Defensa está interesado en ampliar su papel en México, especialmente dado el retiro de las fuerzas de Estados Unidos en Irak y Afganistán.
FUENTES: Laura Carlsen, La política exterior de Estados Unidos en México y su apoyo a la guerra contra el narcotráfico: Razones, críticas y oportunidades para un movimiento binacional
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